Hasta hace poco, anunciar más inversión en inteligencia artificial era suficiente para despertar el entusiasmo del mercado.
Sin embargo, esta semana hemos visto lo contrario.
Las acciones de chips han caído con fuerza, justo cuando Nvidia intenta que algunos de los mayores gestores de dinero del mundo financien la siguiente fase de expansión.
Y ojo, no es que la IA haya dejado de crecer.
Es que Wall Street ha empezado a hacer una pregunta bastante interesante
¿Cuándo recuperaremos todo lo que se está gastando?
1. El Nasdaq pierde un 4,5% y el dinero busca otros sectores
El viernes terminó una de las peores semanas de los últimos meses para las tecnológicas estadounidenses.
El Nasdaq Composite cayó un 4,5% en cinco sesiones, su peor semana desde junio. El S&P 500 perdió alrededor del 1,9%. Y, mientras tanto, el Dow Jones consiguió subir un 0,7%.
Fíjate en esa última cifra, lo cual nos dice claramente que no cayó todo el mercado. Cayó, sobre todo, lo que venía empujándolo.
Micron retrocedió un 5,6% el viernes.
AMD, un 6%.
Intel, un 5,8%.
Son empresas muy distintas, pero todas dependen, en mayor o menor medida, de que el gasto en tecnología siga creciendo.
Durante meses, la conversación giraba alrededor de cuántos chips y servidores podían vender.
Sin embargo, ahora se habla de cuánto cuesta construirlos, de los préstamos necesarios para financiar nuevos centros de datos y del tiempo que tardarán en generar ingresos suficientes.
CoreWeave es un buen ejemplo de esto.
La empresa ha crecido gracias a la demanda de capacidad para IA, pero su dependencia de financiación externa la hace especialmente sensible a las dudas sobre la rentabilidad de ese gasto.
Sus acciones cayeron un 12% el viernes. Y el rendimiento de algunos de sus bonos superó el 15%, reflejando cuánto están exigiendo los inversores por prestarle dinero.
Aquí entra otro problema: con los bonos del Tesoro estadounidense a diez años ofreciendo alrededor del 5%, financiar proyectos cada vez más costosos se vuelve especialmente exigente.
Por lo tanto, si algo es cierto, es que parte del capital se está moviendo hacia negocios menos expuestos a esa carrera de inversión, en lugar de salir indiscriminadamente de la bolsa.
Este lunes, los futuros apuntan a un rebote. Aun así, la prueba llegará con los resultados.
Meta y Tesla publican sus cifras el miércoles 21, y los inversores estarán pendientes de los márgenes y del dinero que planean seguir destinando a nuevos proyectos.
2. Nvidia quiere asegurarse de que sus clientes puedan seguir comprando
Ahora, mientras el mercado cuestiona la factura de la inteligencia artificial, Nvidia lleva tiempo trabajando para resolver una parte del problema.
El 10 de agosto anunció acuerdos preliminares con Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR.
¿El objetivo? Crear plataformas capaces de movilizar más de 500.000 millones de dólares de capital de terceros para financiar infraestructura de IA.
Claro, esto no significa que ya hayan invertido ese dinero. Es importante saber que son memorandos de entendimiento y todavía deben convertirse en acuerdos definitivos.
Lo interesante es por qué Nvidia necesita involucrarse.
Imagina por un momento una empresa que quiere abrir un centro de datos.
Tiene clientes, contratos y demanda de capacidad de cálculo. Pero necesita pagar miles de servidores, edificios, refrigeración y electricidad antes de cobrar la mayor parte de sus ingresos.
Si consigue financiación, puede construir antes.
Y si construye antes, probablemente comprará más equipos de Nvidia.
Así que la compañía no solo quiere vender los chips, también quiere facilitar que haya compradores capaces de pagarlos.
Para eso está acercando a sus clientes a instituciones acostumbradas a financiar proyectos enormes y de largo plazo.
Tiene lógica comercial, sí, aunque también añade una dependencia importante.
El crecimiento de la industria deja de depender únicamente de la demanda de IA y empieza a depender, cada vez más, de la disposición de los mercados de crédito a prestarle dinero.
La IA puede seguir avanzando y, aun así, sus acciones caer si los inversores consideran que el negocio tardará demasiado en devolver el capital.
Los resultados de esta semana servirán para medir si las empresas están consiguiendo cerrar esa distancia entre gastar y ganar. Así que atentos.
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Nos leemos en la próxima.
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