La trampa que casi me arruina. Querer recuperar todo rápido.
Después de una pérdida, la urgencia por recuperar rápido puede ser fatal. Aprendí a parar, respirar y analizar antes de volver a operar. Un protocolo simple para cuidar mente y cuenta.
Hola,
“Te ha pasado que, después de perder, ¿sientes esa urgencia por recuperar todo rápido?”
Cuando comencé en este mundo, creía que lo más duro era perder una operación.
Pero no.
Lo que más me dolía no era la pérdida en sí.
Que también.
Pero era más lo que venía después.
Perdía. Sí.
Pero al minuto siguiente, ya estaba buscando cómo recuperar lo que había perdido.
Abría otra operación.
Y otra.
Y otra más.
Sin plan.
Sin sentido.
Sin paciencia.
Solo quería “volver a estar bien”.
A cerrar ese agujero rápido. Como fuera.
Un día me quedé mirando la pantalla. Comprendí algo.
No estaba luchando contra el mercado. Lo estaba haciendo contra mí mismo.
A partir de ese momento, escribí una regla inquebrantable.
Después de una pérdida importante, “no opero en 24 horas”
Ni una excepción.
Solo respiro. Entiendo. Analizo. Pienso qué pasó.
Y dejo ir.
Por eso, diseñé un protocolo para este tipo de situaciones.
Algo sencillo. Algo que sigo cada vez que pierdo.
Algo para no caer en la tentación cada vez que pierdo. Algo que me ayuda a cuidar mi cuenta. Y mi mente.
No te lo digo como un consejo. Te lo digo como alguien que estuvo ahí.
Si quieres comentarme alguna cosa que, puedes hacerlo respondiendo a este correo.
Nos vemos mañana.
Alex
