El BCE ha subido la tasa de depósito al 2,50%, justo como esperaba el mercado. Y, aun así, el euro ha caído.
A primera vista parece contradictorio. Si el BCE sube tipos, ¿no debería fortalecerse el euro?
Ahí está precisamente la trampa. La pregunta no es por qué el euro no sube después de una subida de tipos. La pregunta importante es otra: ¿qué está descontando realmente el mercado y qué divisa tiene ahora mismo la ventaja?
Y ayer vimos algo que no ocurría desde hacía semanas: el dólar dejó de perder terreno.
El contexto que importa
Conviene poner las cosas en perspectiva. El dólar no ha estado fuerte durante todo el mes. Más bien al contrario.
El índice dólar (DXY) venía cayendo desde principios de agosto, desde la zona de los 99,90 puntos hasta los 98,77 del lunes pasado. Esa debilidad del dólar ha sido uno de los principales apoyos del EUR/USD durante las últimas semanas.
Es decir, buena parte de la fortaleza del euro no procedía de Europa. Procedía de que el dólar estaba perdiendo fuerza.
El cambio llegó ayer.
El PPI estadounidense salió por encima de lo esperado y volvió a poner sobre la mesa una posibilidad que el mercado había empezado a descartar: que la Fed mantenga una política más dura de lo previsto e incluso pueda plantearse una subida de tipos en septiembre.
El DXY reaccionó al alza y cerró en 99,07, rompiendo la dinámica de las últimas semanas.
Y hay otra pieza importante en este movimiento: los bonos estadounidenses.
La rentabilidad del Treasury a 10 años ha superado el 4,9%, niveles que no se veían desde 2023, en un contexto marcado además por el repunte del petróleo, que ha vuelto a superar los 100 dólares.
Por eso, la subida de tipos del BCE llega en un momento incómodo para el euro.
Desde Europa se acaban de subir los tipos, pero Washington está empezando a recuperar el protagonismo.
Y eso significa que, al menos por ahora, el comportamiento del EUR/USD depende menos de lo que haga el BCE y mucho más de si el rebote del dólar tiene continuidad.
Inflación en Estados Unidos
Hoy el mercado tiene una prueba bastante clara: el IPC de Estados Unidos.
Las presiones inflacionistas, están al acecho el movimiento de ayer puede ganar credibilidad.
Se espera que el dato general suba un 0,4% en el mes, frente al 0,1% anterior — salto notable, coherente con el petróleo.
La interanual se espera plana, en el 3,4%.
Lo que de verdad importa es el subyacente (sin energía ni alimentos): se espera plano en el 0,2% mensual, y bajando del 2,5% al 2,4% en la interanual.
Desmontando el ruido
Hay una idea que se repite demasiado: “el BCE sube tipos, luego el euro debería subir”. No funciona así.
Los mercados no reaccionan a la decisión, reaccionan a la diferencia entre lo que pasa y lo que ya estaba descontado — y esta subida no ha sorprendido a nadie.
La visión general
Europa sube tipos en un entorno complicado. La inflación sigue siendo un problema, sobre todo por la energía, pero el crecimiento no acompaña: Alemania sigue con la industria débil, y España tira pero no puede compensar sola al resto de la zona euro.
EE. UU. tiene el problema contrario: le sobra resistencia. El mercado laboral aguanta relativamente y eso alimenta el debate de mantener tipos altos más tiempo.
Pero también tiene grietas — vivienda bajo presión, hipotecas por encima del 7%, consumidor cansado, y un gasto fiscal que preocupa al mercado de bonos.
El mismo shock energético golpea a las dos, pero no igual
El petróleo se ha disparado por la tensión en Oriente Medio. Europa depende mucho más de importar energía, así que le pesa más. EE. UU. lo absorbe con una demanda interna todavía sólida. Ahí está, para mí, la clave del EUR/USD ahora mismo.
¿Qué haría yo con este escenario?
No adivinaría el próximo movimiento solo porque el BCE haya subido tipos. Esperaría al IPC de EE. UU. de hoy: se espera un 0,4% mensual (frente al 0,1% anterior) pero un subyacente plano en el 0,2% — ahí está la diferencia que importa.
Si el subyacente también sorprende al alza, la inflación se extiende de verdad y el rebote del dólar tiene continuidad: el EUR/USD sigue bajo presión.
Si el subyacente aguanta o el general decepciona, lo de ayer se queda en una sacudida y el mercado vuelve a la debilidad de las semanas previas.
Por eso hay más valor en definir escenarios que en intentar acertar una dirección. Antes de entrar, la pregunta útil no es “¿subirá o bajará el euro?” sino: ¿qué dato invalidaría mi hipótesis? Si no tienes respuesta a eso, no tienes una tesis. Tienes una opinión — y confundir las dos sale caro.
Cierre
Los titulares seguirán con la historia fácil: “el BCE sube, el euro debería subir”. La realidad: semanas de dólar débil, un rebote que llegó justo con una subida ya descontada, y un IPC que dirá si eso fue el principio de algo o solo un susto. No hace falta bola de cristal. Hace falta saber qué escenario te da la razón y cuál demuestra que estabas equivocado.
Nos leemos en la próxima.
TheBenchMark.






