Wall Street está empezando a automatizar a sus propios analistas.
Y la Fed, mientras tanto, se enfrenta a una inflación que acaba de complicar su próxima decisión.
Dos movimientos distintos, pero con algo en común: pueden cambiar mucho más de lo que parece.
Te cuento qué está pasando esta semana.
1. Morgan Stanley empieza a automatizar el trabajo que forma a sus banqueros
Hay algo curioso en lo que acaba de hacer Morgan Stanley.
Está utilizando IA para acelerar precisamente una parte del trabajo que durante años ha sido la puerta de entrada a la banca de inversión.
OpenAI acaba de lanzar ChatGPT for Financial Services, una versión diseñada para trabajar con investigación financiera, modelos de valoración y preparación de materiales para clientes.
Y Morgan Stanley y Evercore estuvieron entre las firmas que ayudaron a desarrollarla.
Ahora bien, esto no es una prueba pequeña.
Morgan Stanley generó $2.440 millones en ingresos de banca de inversión durante el segundo trimestre, un 58% más que hace un año.
Y buena parte de ese negocio depende de algo que la nueva herramienta puede hacer mucho más rápido:
Investigar empresas, preparar modelos, analizar resultados y montar presentaciones para clientes.
La herramienta puede trabajar con información de LSEG, PitchBook, Crunchbase y otras bases de datos financieras, y además permite rastrear cada cifra hasta su fuente.
Es decir, tareas que antes podían consumir días de trabajo ahora pueden resolverse en mucho menos tiempo.
Un analista junior puede pasar horas buscando información, actualizando modelos o preparando un pitchbook.
Si una IA puede encargarse de buena parte de ese trabajo, el banquero senior puede dedicar más tiempo al cliente y cerrar más operaciones.
Sin embargo, el problema aparece cuando todos tienen acceso a la misma herramienta.
Porque si Morgan Stanley, Evercore y el resto de bancos pueden hacer el mismo trabajo más rápido, esa ventaja deja de ser exclusiva.
Y entonces aparece una pregunta bastante incómoda:
¿Quién se queda realmente con ese ahorro?
¿El banco, porque necesita menos horas para hacer un deal?
¿El banquero, porque puede gestionar más clientes?
¿O el cliente, que tendrá más argumentos para negociar los honorarios?
Y si esta tendencia se extiende por Wall Street, la gran pregunta ya no será cuánto trabajo puede hacer la IA.
Será cuánto vale ese trabajo cuando todos puedan hacerlo mucho más rápido.
2. La Casa Blanca dice respetar a la Fed… Mientras intenta convencerla de no subir tipos:
Hay una frase que se está repitiendo mucho estos días:
“Respetamos la independencia de la Fed”.
El problema es lo que viene justo después.
Kevin Hassett, principal asesor económico de Trump, aseguró este domingo que la Casa Blanca aceptará la decisión que tome la Reserva Federal el miércoles.
Pero, al mismo tiempo, defendió que los últimos datos de inflación no justifican una subida de tipos.
Y aquí es donde el argumento empieza a hacer aguas.
Porque el CPI de agosto salió prácticamente en línea con lo esperado: +0,4% mensual y +3,4% interanual.
Pero el dato que más importa para la Fed fue otro.
El core CPI, que excluye alimentos y energía, subió un 0,3% en agosto frente al 0,2% que esperaba el mercado.
Es decir, incluso quitando la gasolina de la ecuación, la inflación salió más caliente de lo previsto.
Y eso es precisamente lo que complica el argumento de Hassett.
Es cierto que la gasolina subió un 3,9% en agosto y explicó más de un tercio del aumento mensual del CPI.
Pero si la inflación subyacente también sorprende al alza, resulta más difícil defender que todo se debe a un shock temporal de energía.
El mercado, de hecho, reaccionó rápidamente.
La probabilidad de una subida de 25 puntos básicos el miércoles pasó del 59% al 85% después del dato.
Y ahora Kevin Warsh tiene que decidir qué pesa más.
La explicación de que parte de la inflación es temporal.
O el hecho de que la inflación subyacente acaba de acelerarse más de lo esperado.
La reunión del FOMC es este miércoles y ahí estará la verdadera prueba.
Porque si Warsh sube tipos, quedará claro que considera que los datos todavía justifican una política más restrictiva.
Y si mantiene los tipos, tendrá que explicar por qué este repunte del core CPI no cambia su lectura de la inflación.
La Casa Blanca puede decir que respeta la independencia de la Fed, sí.
Pero el miércoles veremos si los datos terminan pesando más que el mensaje político.
Y precisamente por esto merece la pena mirar un poco más allá de cualquier titular.
Porque mientras la IA empieza a cambiar cómo funciona Wall Street, la Fed puede estar a punto de cambiar el coste del dinero.
Y, como muy bien sabemos, estos son movimientos que conviene tener en el radar.
Si quieres seguir de cerca lo que realmente está moviendo los mercados, te esperamos dentro del portal:
Nos leemos en la próxima.
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