Cuando la gente habla de “el mercado”, normalmente piensa en la bolsa.
Pero existe otro mercado mucho más grande y bastante más aburrido: el de los bonos de gobierno.
Y es que, desde hace meses está dando una señal que resulta, cuanto menos, incómoda: pedir dinero prestado cada vez cuesta más en buena parte del mundo, y no está del todo claro que los gobiernos tengan un plan convincente para devolver todo ese dinero.
A esto es a lo que se suele llamar “la advertencia de los bonos”.
Qué es un bono, explicado de forma sencilla
Un bono es, básicamente, un préstamo.
Tú le prestas dinero a un gobierno (o a una empresa) y, a cambio, ese gobierno o empresa se compromete a devolvértelo en una fecha determinada. Mientras tanto, te va pagando unos intereses, conocidos como el “cupón”.
Hasta aquí, bastante sencillo.
La parte que suele confundir es que, una vez emitido, el bono se puede comprar y vender en el mercado, por lo que su precio cambia.
Y aquí está la clave: cuando el precio del bono baja, su rendimiento (yield) sube, y al revés.
Por ejemplo, imagina un bono que te paga 100 € dentro de un año.
Si hoy cuesta 96 €, ganas 4 €, es decir, un 4,2%.
Pero si su precio baja a 92 €, ganarías 8 €, lo que supone un rendimiento del 8,7%.
El bono sigue siendo exactamente el mismo.
Lo que ha cambiado es lo que los inversores están dispuestos a pagar. Por eso, cuando los rendimientos de los bonos suben, normalmente significa que los inversores están exigiendo más dinero para asumir el riesgo de prestar a ese gobierno.
Si comparas bonos de distintos plazos —2, 10 o 30 años, por ejemplo— puedes ver la llamada “curva de tipos”. Lo normal es que cuanto más tiempo prestes tu dinero, más intereses te paguen.
Cuando la curva se invierte, es decir, cuando los bonos a corto plazo pagan más que los de largo plazo, suele ser una señal de posible recesión. En cambio, cuando la curva se empina rápidamente, como está pasando ahora, el mercado suele estar anticipando más inflación y más déficit en el futuro.
Estados Unidos: sube el coste de pedir dinero a largo plazo
Ahora mismo, el bono de EE. UU. a 10 años paga alrededor de un 4,8%, frente al 4,4% del bono a 2 años.
Lo curioso es que esto está pasando mientras la Reserva Federal habla de bajar los tipos de interés a corto plazo.
Es decir, aunque la Fed quiera abaratar el dinero, los inversores están haciendo que pedir dinero a largo plazo sea cada vez más caro.
Esto tiene bastante que ver con las cuentas del país. La deuda de EE. UU. ya equivale al 123% de su PIB, el déficit previsto para este año ronda los 2,1 billones de dólares y el país gastará más de un billón solo en pagar los intereses de su deuda.
Además, el bono a 30 años ha alcanzado niveles que no se veían desde hace casi dos décadas. Y eso acaba afectando a la gente: las hipotecas a 30 años rondan ya el 6,7%, su nivel más alto en aproximadamente un año.
Japón: el país que llevaba treinta años sin este problema, ahora lo tiene
Esta es quizá una de las señales más llamativas.
El bono japonés a 10 años ha subido hasta cerca del 3%, algo que no ocurría desde 1996.
Japón llevaba décadas acostumbrado a tipos de interés casi a cero. Ahora, el banco central está empezando a subirlos y el mercado teme que su enorme deuda pública sea cada vez más cara de mantener.
Lo más curioso es que el yen se ha debilitado mientras subían los tipos. Normalmente, unos tipos más altos hacen que una moneda sea más atractiva. En este caso, el mercado parece estar interpretándolo de otra manera: no como una señal de que Japón sea más atractivo, sino como una señal de que el país está teniendo problemas para controlar su deuda.
Europa: Alemania sube, pero Italia sube más rápido
El bono alemán a 10 años, el principal referente de la zona euro, ronda el 3,4%. El italiano está en torno al 4,2% y solo en el último mes ha subido 0,3 puntos.
La diferencia entre ambos, conocida como “spread” o prima de riesgo, está alrededor de los 80 puntos básicos. Dicho de forma sencilla: el mercado considera que Italia tiene algo más de riesgo a la hora de devolver su deuda que Alemania.
No estamos ni mucho menos en niveles de crisis.
Durante la crisis de 2011-2012, la diferencia llegó a superar los 500 puntos. Pero lo que merece atención ahora es la dirección: el spread está subiendo, y eso es lo que hay que vigilar.
Cómo afecta esto a la bolsa
Cuando los rendimientos de los bonos suben, la bolsa también puede verse afectada. La razón es bastante sencilla: si puedes conseguir un 5% prestando dinero al gobierno, invertir en una empresa tiene que ofrecerte una rentabilidad mayor para que compense el riesgo.
Además, los tipos altos hacen que los beneficios que una empresa espera conseguir dentro de varios años valgan menos hoy. Por eso suelen sufrir especialmente las empresas tecnológicas y otras compañías cuyo crecimiento depende de beneficios futuros.
En resumen: si los bonos pagan más, las acciones tienen que competir con una alternativa más atractiva y, por eso, sus precios pueden caer.
Qué podemos esperar
Hay dos posibilidades, y ahora mismo nadie sabe cuál acabará ocurriendo.
La opción tranquila es que los tipos sigan subiendo poco a poco porque la economía aguanta y la inflación sigue siendo algo alta. Todo de forma ordenada y sin problemas en las subastas de deuda.
La opción más preocupante sería que algún país, como EE. UU., Japón o Italia, tenga problemas para vender su deuda. Si aparecen pocos compradores y los tipos suben de golpe, los bancos centrales podrían verse obligados a intervenir, y eso podría provocar fuertes movimientos en la bolsa.
En las próximas semanas habrá que vigilar sobre todo las subastas de deuda de EE. UU., especialmente las de 10 y 30 años; la próxima reunión del Banco de Japón; la diferencia entre los bonos italianos y alemanes; y si el crédito corporativo empieza finalmente a mostrar señales de preocupación.
La frase para quedarte
Los bancos centrales ya no son los únicos que ponen precio al dinero. El mercado de bonos también está empezando a hacerlo, y por ahora el mensaje es bastante claro: el dinero se está poniendo más caro para todos.
Nos vemos en la próxima,
TheBenchMark.




