Hay dos cosas que están pasando al mismo tiempo y que dicen mucho sobre hacia dónde va la economía.
Dos movimientos que, aunque parecen distintos, tienen algo en común:
La infraestructura se está convirtiendo en el verdadero cuello de botella.
1. El déficit que puede cambiar el mercado
El cobre acaba de marcar máximos históricos.
Y aunque eso ya sería suficiente para llamar la atención, hay un dato bastante más interesante detrás del movimiento.
S&P Global calcula que el mundo necesitará alrededor de 42 millones de toneladas de cobre al año en 2040.
Hoy consumimos unos 28 millones.
El problema es que la producción no está creciendo al mismo ritmo.
De hecho, se espera que la producción primaria alcance su máximo alrededor de 2030 y después empiece a estancarse.
Si no aparecen nuevas minas de gran escala, para 2040 podría faltar algo así como 10 millones de toneladas de cobre.
Y aquí es donde entra la IA.
Porque cada vez que hablamos de inteligencia artificial pensamos en GPUs, centros de datos o chips.
Pero hay una parte de la historia que suele pasar bastante más desapercibida:
Y es que todo eso necesita de electricidad.
Y transportar esa electricidad requiere cobre. Muchísimo cobre.
Los centros de datos destinados a cargas de IA podrían llegar a representar hasta el 14% de la demanda eléctrica de Estados Unidos para 2030.
Y solo esas instalaciones consumirían, de media, unas 400.000 toneladas de cobre al año durante la próxima década.
Pero no estamos hablando de la IA solamente.
Los coches eléctricos utilizan varias veces más cobre que un vehículo convencional.
Y, además, el gasto en defensa está añadiendo otra fuente de demanda.
Es decir, tenemos varias tendencias creciendo al mismo tiempo y todas necesitan el mismo metal.
Mientras tanto, la oferta tiene un problema bastante más difícil de solucionar.
Una mina nueva no aparece de un año para otro. Desde que se descubre un yacimiento hasta que empieza a producir pueden pasar 10, 15 años o incluso más.
Y muchas de las grandes minas que ya existen llevan décadas funcionando.
El mercado físico ya está empezando a reflejarlo.
El cobre llegó recientemente a unos $6,73 por libra y el spread entre el precio inmediato y el contrato a tres meses alcanzó aproximadamente $434 por tonelada.
Esto lo venimos hablando en la comunidad desde hace 1 año.
Cuando el mercado paga más por recibir el cobre ahora que dentro de unos meses, normalmente hay una señal bastante clara detrás:
Alguien necesita el metal hoy.
2. 3.283 bancos acaban de entrar en la carrera blockchain
3.283 bancos estadounidenses acaban de ponerse de acuerdo para algo que, hasta hace poco, parecía propio del mundo cripto.
Crear su propia infraestructura blockchain.
La iniciativa se llama BankChain Alliance y reúne a 39 asociaciones bancarias estatales, con bancos que suman unos $21,8 billones en activos.
La idea es bastante sencilla: que los bancos puedan ofrecer depósitos tokenizados, stablecoins y pagos programables sin tener que depender de redes cripto externas.
Y hay una razón de peso detrás. Los bancos están viendo cómo las stablecoins empiezan a competir directamente por sus depósitos.
Solo en EE.UU. hay unos $6,6 billones en depósitos que están en el punto de mira.
Además, no están solos.
JPMorgan, Bank of America y Citi ya trabajan en su propia red tokenizada, mientras Swift está probando pagos con depósitos digitales junto a grandes bancos internacionales.
La carrera, por tanto, ya ha empezado.
Y lo interesante es que esta vez no son las empresas cripto las que están intentando entrar en la banca.
Es la banca la que está entrando en blockchain.
Y esto es solo una parte de todo lo que está pasando.
Porque detrás de los titulares hay movimientos que pueden terminar afectando a los mercados, a las empresas y a nuestro dinero mucho antes de lo que parece.
Si quieres entender qué está pasando y, sobre todo, por qué importa, tienes las noticias completas y el resto de análisis en el portal.
Nos vemos en los mercados,
TheBenchMark



